03.08.2010

Kibbeling

por Fran

Podría ponerme a enumerar una lista infinita de cosas que echo de menos de Wageningen, pero sin duda alguna, esta lista tendría en su Top Ten el Kibbeling. Ya se que puede parecer poco romántico que un cacho de bacalao tenga ese privilegio “con todo lo que he vivido allí”, pero, ¿qué queréis que os diga? Las cosas, muchas veces, son más simples de lo que parecen, y las personas ni te cuento.

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12.30.2009

Implícita en la mental afirmación que me repetí a mi mismo tres veces en un segundo, iba un análisis pormenorizado de la situación: ¡Pedazo de bicharraco!. Había merecido la pena el madrugón, el largo trayecto en barca contra el mar, la inmensa satisfacción que supone ponerse el traje húmedo y helado bajo una insistente lluvia mañanera solo comparable en comodidad con el incordioso vaivén de la mar de fondo de levante.

El recuerdo del debate interno que unas horas antes mantenía con migo mismo sobre la conveniencia o no de salir a pescar hoy, dadas las condiciones climáticas, me viene a la mente justo ahora, antes de tocar el fondo, como una de las anécdotas que voy a contar en la entrada de mi blog. El fuerte levante que sopló anoche borró casi por completo mis esperanzas de poder salir, y sin embargo esta mañana el mar se ha levantado calmado y ligeramente ondulado. Ante esta imagen y con pensamientos absolutamente impuros, no me he podido resistir ni un poquito. Seguir leyendo…

12.08.2009

charco2Se dice que las primeras olas que tocan la arena de la playa llevan escrito lo que sucederá ese día. Son sólo susurros, murmullos apenas imperceptibles, camuflados en el bullicio del mar. El mar nos habla y nos cuenta cosas, historias, secretos. Pero el ruido de nuestras vidas no nos deja escuchar y entender lo que nos está contando. El ajetreo del día a día, asuntos laborales, familiares, personales, nublan nuestra mente y apagan nuestros sentidos más primitivos. Aquellos que nuestros antepasados empleaban para sobrevivir. Seguir leyendo…

11.30.2009

oleaje_essaouira_blogEl domingo era uno de esos días que prueban la afición. Acatarrado y afónico, con previsión de lluvia abundante y de viento fuerte. Día de ver llover tras el cristal mientras la estufa te calienta los pies. Día de novela policiaca. Día de pasear al perro por la playa bien abrigado viendo las gaviotas mantener la posición contra el viento.

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