10.26.2009

jesuitas1_1024Amanece en la Torre de la Horadada, todos duermen menos yo. Me muevo torpemente en la oscuridad del salón de mi casa con la única referencia del marco de la puerta que deja pasar un débil filo de luz. Tropezando con las sillas y con la mesa. Esta gente no se despierta a pesar de todo. Abro la puerta aún somnoliento mientras me rasco la barriga, bostezo, me estiro y vuelvo a cerrar la puerta, 1.25 segundos más tarde abro de nuevo la puerta, pero esta vez con la cámara en la mano.

Es 17 de Octubre de 2009 y por delante un fin de semana prometedor: los amigos, el mar y la pesca. Dos invitados de excepción, Ramón y Dani que llegaron anoche tras un largo viaje desde Logroño y Pamplona respectivamente.
 
Mientras van despertando no me puedo resistir a irme a la cochera para ir preparando a saltarina, nuestra andaluza y reciente adquisición. Este es su primer fin de semana con nosotros (aunque ya la probamos el fin de semana anterior, recién traída).
 
El tiempo no es del todo propicio, el mar está sucio y amenaza levante, parece que habrá que recurrir al plan B: Cartagena, donde seguramente estará todo el mundo pescando, las rampas llenas, y las neveras vacías. Con ese agobio tremendo decidimos que hay que madrugar para llegar a primera hora. Vamos estibando la carga en el yate, lo primero y más importante, la comida, y lo demás, por donde sea.
 
Nos viene todo grande con esto de la barca, no tenemos costumbre. El remolque, las placas, las palancas, las cinchas, ¡aprieta por aquí!, no, ¡estira por allá!. El motor, ¡súbelo!, no, ¡bájalo!, no… ¡desmóntalo! ¡tira de la palanca! Venga, ¡vámonos!… pero ¡bájate de la barca!, no ¡tu arranca! ¿el que? ¿la barca?, ¡no! ¡el coche! ¡Coño! ¡las luces!… pero si es de día… da igual, ¡tu saca la linterna por si acaso! ¡Arranca!, ¡vámonos!…
 
¡yujú! que sensación más intensa la de mirar por el retrovisor y ¡ver tu barca!… ¿la barca? ¿y la barca? ¿habéis enganchado la barca a la bola? ¿a que bola? ¡jodeeerr!
 
Al final llegamos a puerto, con la barca aún detrás nuestra y con todo en orden. Bueno, ahora hay que tirar la barca… ¿por ahí? ¡no jodas! ¿pero esto cómo va? ¿el coche por delante o por detrás? Todo el aparcamiento lleno, y un estrechísimo y larguísimo camino por donde hay que llevar la barca hasta la rampa, ¡marcha atrás!, coches y remolques a un lado, infinidad de cañas al otro, sembrado de sillas, cajas de pesca, cuchillos, ¡cabezas de gambas! ¡si hombre! ¿y qué más? bueno, ¿que tal si ponemos un coche de la autoridad portuaria en medio de la rampa? ¿que tal si tres o cuatro de los simpáticos pescadores de caña se apelotonan a tu alrededor aconsejándote cuando y cómo hacer la maniobra?, ¿que tal todos a la vez? ¡Abréte por aquí! ¡Acho,pijo, tas empanao! ¡Socio! ¡No te vengas pacá que farta poco! ¡dereza, dereza!
 
Al final, tanto la barca como algún simpático pescador acaban en el agua y podemos salir, como digo, a primera hora, a la 1. Incluso le ha dado tiempo a Álvaro a venir (se supone que vendríamos a recogerlo a puerto a media mañana, con la pesca casi hecha ya).
 
Nada como ponerse el traje en una cala paradisiaca de aguas transparentes donde solo haya un pescador de caña mascullando sobre su mala folla, usease, cagandoseentoloquesemenea, por haber parao ahí y no en cualquier otra parte del mundo.

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Ya cambiaditos y con ganas de pescar, comienza la jornada (ya nos vale, que se nos va a ir el sol). Esta zona es nueva para nosotros, pero bueno, vamos improvisando con la sonda y tal, un puntico por aquí, otro puntico por allá…  poco a poco va saliendo la cena.
 
La tónica de la jornada es mucha agua y pocos peces. Mi primera bajada en un sitio donde la sonda marca pescao, bajo y sí, efectivamente hay pescao (bogas), y muchos metros, hay que afinar más. Vamos tocando punticos por aquí y por allá sin mucho criterio, disfrutando de un día soleado y mar tranquilo, navegando con la barquita, haciendo nuestros pinitos con la sonda… en fin, un día agradable.

Nos salimos a comer a una playita de esas inaccesibles.

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Durante una de las esperas a cierta profundidad y durante cierto tiempo, en cierta punta de cierto cabo, me entra una cierta lubina rodeada de unos ciertos mújoles. En un afán de adaptación al medio marino circundante, opto por sustituir mis ruidicítos glotídicos por algo mucho más eficaz en estas tierras murcianicas: “aaaaacho, piiiiiiiijo, taaaaate….” Y claro, funciona…

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Para salir, otra odisea, amos a ver, lo primero, el coche al agua, ¿no?
 
Ya en casa, se une a la cena Izand y Sra. Cualquier escusa es buena para juntarnos, y esta desde luego es buenísima.

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La cena brutal: por un lado unos pescados al horno, con unas pataticas de la tierra (en el aire no tienen costumbre de crecer las pataticas). Por otro lado, lechita plancha, una ensalada pa cuidar la figura, y diversos entremeses y poyaques (po ya que estamos con el pan, sácate una miajilla de queso o argo).

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El día siguiente es agotador, decidimos madrugar de nuevo, hoy hay que ir ¡a por la perra gorda! la pieza más deseada de los mares, el sueño de todo pescador, aquello que solo un monje beduíno viudo consiguió una vez en los años 60: un ejemplar de PORRACUS MAXIMUS, es decir, la ¡PORRACA INCONMENSURABLE!
 
Requiere de muchos años de relajación, de dominar absolutamente las más depuradas técnicas del pranayama toledano. Conocimientos amplios del comportamiento de esta esquiva especie, salvaje e indómita.

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Lo dicho, madrugón, a las 9 en pie. Con las más avanzadas técnicas informáticas y de telecomunicaciones conectamos con el centro avanzado de datos espaciales y temporales del instituto agrometeorológico de Nebraska y vemos que se avecina un temporal muy gordo:
 
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Eso si, el agua estaba un pelín turbia, pero se podía pescar. Subimos el coche al remolque, enganchamos la barca a la bola, adujamos las amuras, afirmamos los estribos, trincamos las cuadernas, transluchamos las varengas, desarbolamos la gavia del trinquete y ala, ¡al agua patos!

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Una navegación tranquila por el mar menor y luego a tirar de sondita a ver por donde anda el pescaito. A lo largo de toda la jornada se iba cocinando la gran pieza, todo auguraba un desenlace estremecedor. Punto por punto, piedra por piedra, íbamos haciendo las duras labores necesarias para la consecución del ansiado trofeo. Julias gigantes, enormes lábridos y castañuelas como panderetas tentaban nuestro ánimo, pero gracias a las técnicas ensayadas anteriormente de relajación, interiorización y encofrados, supimos superar las duras pruebas y finalmente, el sudor, la sangre derramada y las lágrimas vertidas tuvieron su fruto en forma de las más estupendas, grandiosas y sonadas PORRACAS MAXIMAS.

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Para celebrar nuestro éxito, nada mejor que un buen festín que cerraría lo que viene a ser esta aventura. Ramón cogió la batuta hostelera y elaboró una obra de arte llamada “Sopaca de pescado” cuyos ingredientes secretos no desvelaré nunca jamás y se guardarán por siempre junto con la receta de la cocacola (solo puedo decir que el ingrediente principal es la Porraca). Acompañado también de pescado-plancha, y ensaladas de la huerta murciana, nos pusimos hasta reventar.

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La anunciada tormentaza hace acto de presencia por la noche, con 12 horas de retraso respecto de las previsiones, parece que se ha retrasado lo justo como para dejarnos un tranquilo día. Levantazo, tormenta y lluvia castigan la noche para pasar de nuevo a un tranquilo amanecer que invita de nuevo a tomar unas instantáneas.

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Comments

  1. rasub

    rasub on 10.26.2009

    POOLE !!!

    Ahora me lo leeré, jeje

  2. izand

    izand on 10.26.2009

    Bonito relato, pero para el próximo está claro que no podéis hablar de porraca, truhanes…

    El de la pole a lo mejor sí …. hahahaha

  3. rasub

    rasub on 10.26.2009

    ¡ Gran relato Fran ! Menudo fin de semana más guapo, sabes que hubiese dado el huevo izquierdo por haber estado con vosotros pero no pudo ser.
    Además el médico me ha prohibido excesos culinarios, así que mejor no haber ido.
    Tengo ganas de volver a ver Neptone el tremendo y de conocer a Dani, el azote de las corvas, a ver si cuadra otro día. A tí y al Alvaro os tengo muy vistos ya, jeje.

    Andresin, ¿ y que hay del color de cara tan bueno que he cogido de estar 8 horas al sol en la barca ? No hay mal que por bien no venga !

  4. kara-yo

    kara-yo on 10.26.2009

    Yo tambien pongo mi huevo izquierdo!!!!

    tremendo buque, que peligro. QUE TIEMBLEN LOS MARES. Felicidades

    Que envidia me dais con esas salidas en grupo, que buen rollo.
    Que no paren.

    Un Saludo

    las fotos y el relato cojonudos como siempre, la sopa ya prefiero no imaginarla para no morir de envidia ; )

  5. Psubma

    Psubma on 10.26.2009

    Yo me uno a la cofradia del huevo izquierdo!
    Que recuerdos esa mesa, esos mares y alguna de esas grandes personas (por desgracia hay algunos que no conozco, todavia).
    Tambien recuerdo con cariño a la temida porraca.

    Desde luego os lo habeis pasado de lujo, menuda envidia.
    Del relato… yo ya no digo nada, nos tienes muy mal acostumbrados Fran…

    Un saludete a todos.

    PD: Rafa, que te ha pasado¿? Espero que no sea nada gordo ni que te deje en dique seco por mucho tiempo

  6. rasub

    rasub on 10.26.2009

    Nada importante Rubén, los senos PARANASALES ( que enseguida se malinterpretan las cosas ) llevan dándome problemas algunas semanas, pero voy a hacerme una cura intensa de lavados, vahos y Vicks Vaporub que se va a cagar la perra.
    Espero verte por aquí pronto otra vez !

  7. Fran

    Fran on 10.26.2009

    Chicosss

    Gracias por pasaros!!

    Estas quedadas por fortuna muchos de vosotros las conoceis de primera mano y estoy seguro que los que no las conozcan todavía lo podrán hacer algún día (invitados quedais todos, por supuesto). Techo, comida, agua y buen rollo asegurados al 100%, la pesca es otra cosa.

    Repetimos?

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