Historias del mar
Se dice que las primeras olas que tocan la arena de la playa llevan escrito lo que sucederá ese día. Son sólo susurros, murmullos apenas imperceptibles, camuflados en el bullicio del mar. El mar nos habla y nos cuenta cosas, historias, secretos. Pero el ruido de nuestras vidas no nos deja escuchar y entender lo que nos está contando. El ajetreo del día a día, asuntos laborales, familiares, personales, nublan nuestra mente y apagan nuestros sentidos más primitivos. Aquellos que nuestros antepasados empleaban para sobrevivir. Seguir leyendo…
El invierno ha llegado
El domingo era uno de esos días que prueban la afición. Acatarrado y afónico, con previsión de lluvia abundante y de viento fuerte. Día de ver llover tras el cristal mientras la estufa te calienta los pies. Día de novela policiaca. Día de pasear al perro por la playa bien abrigado viendo las gaviotas mantener la posición contra el viento.
Llenando el GPS, otra vez
Llamadlo instinto depredador, olfato asesino, o una suerte que te cagas, pero algo me hizo saltar del asiento de la barca donde iba dando tumbos cómodamente y decirle a Álvaro:
- “Detén la embarcación de forma inminente pero controlada e invierte el rumbo de la marcha, ya que el equipo de sondeo ha detectado una ligera irregularidad en el fondo marino que quizás, a lo mejor, sería conveniente revisar por si se tratara de un buen sitio para practicar la pesca submarina”-
Que traducido al argot panocho-sub vendría a ser
- “¡¡¡¡¡Acho, Acho!!!!!!”-
Llenando el GPS
Para este fin de semana había tomado la firme decisión de no ir a pescar. Y es que para estas cosas hay que ser tajante y no dejarse llevar por la ilusión y las malas influencias de los amigos que te pican.
¡NO!.
¡He dicho que no!.
Desde que volví de Holanda, hace un mes, me he ido todos los fines de semana a pescar, he hecho unos 4500 km con el coche, 1500 de ellos en un solo día, casi 1000 con la barca a cuestas. Seguir leyendo…