Biciclutrejt II
Antes de continuar con mi historia, una advertencia: “ongezouten” significa “sin sal”… así que no compreis nunca una bolsa de “Pinda’s” (cacahuetes) donde ponga bien grande ongezouten. Que no es que estén malos… es que es algo insípido… como falto de gracia, de viveza… de ganas de vivir, ganas de sentir. Sin ganas de gustar, ni gustarse. Total, que me acabo de aplicar 250gr de Pinda’s Ongezouten y no tengo ni sed ni na.
Total, ¿por donde iba?…
Ah si, en el tren, con las abicis y las alforjas hasta los topes, que más que a pasar el día parece que vamos a mudarnos. Ya decía yo que tampoco era necesario llevarse el frigorífico. Que una cosa os digo, ya ha visto mundo… no muchos frigos lo pueden decir.
Biciclutrejt I
Utrecht (/Utrejt/), además de un tipo de estornudo es la Capital de Utrecht (Utrecht provincia), vamos, como Murcia… capital de Murcia. Está a medio camino entre Amsterdam y Wageningen, una media hora en tren. Por ilustrar este relatillo con algunos datos, comentar que tiene una población de unos 300.000 habitantes. Ala, ya está, el que quiera más datos, que busque en la wikipedia.
Bueno, a lo que vamos… Como podréis deducir, avispados lectores, del ingenioso título de la entrada, Biciclutrejt no es más que la combinación de bicicleta (Bicicleten, Fiets, en realidad) y Utrecht. Así que os podeis imaginar lo que os voy a contar: un viajecillo a Utrecht en bici.
Rosa
Habré pasado por este lugar, pues… vamos a ver… cuando hice esta foto (13-7) ya llevaba puesto un par de días… quizás sobre el 10-7, eso son, 33 días, y cruzo la pasarela al menos 4 veces al día. 33 x 4 son 132 veces. De repente un día, sin obras previas, ni acondicionamiento del terreno, ni esperate que tire el cemento, ni un ¿para mañana? ¡imposible!… un día pasas por ahí y ya está puesto. No quedan restos de obra, ni un plástico, ni un pegote de cemento fuera de su sitio, la pintura impecable, los colores intensos, ¡hasta la hierba del suelo parece estar intacta! (un poco recortada si acaso).
Cazador de Rayos
Parecía solo una amenaza, pero están aquí, han llegado. El cielo se viste de luto, nubes negras como bolas de plomo se desplazan por el firmamento a gran velocidad. Por el norte un frente, por el sur otro frente. El fuerte viento sin control ni dirección agita las gotas de lluvia en su interminable caída.
Se huele la tormenta, se siente el ambiente cargado de estática. De un momento a otro aparecerán. Un amago ilumina todo el valle de Gelderland y a los pocos segundos se oye el estruendoso choque de los dos frentes como si el mundo fuera a saltar en pedazos. Retumban los cristales.

